Tarta de manzana en dos texturas
Hay postres que entran por el ojo y otros que conquistan cuando metes la cuchara. Esta tarta de manzana en dos texturas hace las dos cosas. Por arriba es crujiente, casi adictiva; por dentro, cremosa y suave. Y lo mejor de todo: se prepara sin complicaciones y con ingredientes normales de casa. Ya sabes mi lema: CocinarPoco y Disfrutar Mucho 👉🏻 Mi libro de cocina (recetas fáciles y sin postureo)
Es una de esas recetas que sorprenden cuando la sacas a la mesa porque no parece lo que luego es al probarla. Y eso siempre juega a favor.
VIDEO RECETA TARTA DE MANZANA EN DOS TEXTURAS
INGREDIENTES TARTA DE MANZANA
Tartera 28 cm. (6 – 8 Raciones)
6 Manzanas dulces medianas
7 Hojas Pasta Filo
1 Huevo (L)
60 gr. Mantequilla
150 ml. Nata Líquida 18% MG
1 Cucharita Canela en polvo
2 Cucharadas Azúcar Moreno
Piel de Limón
1 Cucharita Esencia Vainilla
1 Pellizco de Sal

Cómo preparo la base de manzana
Empiezo pelando las manzanas y cortándolas en daditos pequeños. Van directas a la sartén con una nuez de mantequilla y un poco de azúcar moreno. Cuando la mantequilla se funde, añado canela, unos granitos de sal —muy importante para realzar el sabor— y unas pieles de limón que le dan un aroma brutal.
La manzana se saltea a fuego vivo unos minutos, lo justo para que se ablande pero sin convertirse en puré. Buscamos una textura agradable, con trocitos reconocibles. Después, la dejo templar un poco antes de seguir.
El montaje crujiente con pasta filo
Aquí viene la gracia de esta tarta. Utilizo un molde bajito, forrado con papel de horno, y láminas de pasta filo pintadas ligeramente con mantequilla fundida. No hay que ser delicado: si se rompen, no pasa absolutamente nada.
Relleno cada lámina con la manzana salteada, la enrollo como si fuera un canelón y la coloco en el molde (Tartera Desmontable que yo uso), empezando desde fuera hacia dentro. Poco a poco se va formando una espiral muy vistosa. Los huecos que quedan los relleno con gajos finos de manzana con piel, que aportan frescor y quedan muy bien.
La parte cremosa que lo une todo
Para conseguir la textura cremosa preparo una mezcla sencilla con huevo, azúcar moreno, nata líquida y un toque de vainilla. Se bate bien y se vierte con calma sobre la tarta, dejando que se cuele entre los cilindros de filo y manzana.
Este paso es clave: es lo que hace que la base quede suave y jugosa mientras la parte superior se vuelve crujiente en el horno.

Horneado y resultado final
Al horno hasta que la superficie esté dorada; (aproximadamente 30 minutos a 180 º C), y la tarta bien cuajada. Al sacarla conviene dejarla templar un poco para que se asiente, aunque cuesta resistirse.
El contraste es espectacular: crujiente por arriba, cremosa por abajo y con todo el sabor de la manzana especiada. Tal cual está buenísima, pero si te gusta, un poco de azúcar glas por encima le queda genial.
El truco de Guille
No intentes dejar la pasta filo perfecta. Aquí manda el conjunto. Aunque alguna hoja se rompa, al hornear queda preciosa y nadie lo nota.
¿Se puede preparar con antelación?
Sí. Aguanta muy bien de un día para otro y también se puede recalentar ligeramente para recuperar el contraste de texturas. Incluso templada está espectacular.
Un postre fácil, distinto y de los que se quedan en la libreta mental para repetir. Porque cuando una tarta es sencilla y sorprende, ya tienes medio camino hecho 😉

















