Pastel de pollo relleno de jamón y queso
Hay recetas que te solucionan una comida familiar… y además te dan cenas para varios días.
Este pastel de pollo es exactamente eso: plato de fiesta, fiambre para bocatas y salvavidas para la semana.
Es fácil, económico, se puede preparar con antelación y queda jugosísimo.
De esos platos que haces una vez… y ya se quedan en casa para siempre.
Cocinar poco y disfrutar mucho 😉

INGREDIENTES PASTEL DE POLLO
(Cantidades para 4 – 6 personas)
1 kgr. Picadillo Pollo
8 Lonchas Jamón Serrano
4 Lonchas Queso Lonchas
1 Huevo (L)
70 gr. Pan
100 ml. Leche
1 Cebolla mediana
1 Chorreón Vino Blanco
1/2 dl. Aceite oliva
1 Cucharita Orégano
1 Pellizco Ajo en polvo
1 Cucharada Perejil
Sal y Pimienta

ELABORACIÓN PASTEL
Una base jugosa desde el principio
Empiezo con cebolla bien picada, pochada a fuego medio y tapada con papel de horno en la misma sartén; corta un disco y colócalo encima (La cebolla se mochará mucho mejor).
Este truco hace que se cocine sola, sin quemarse y sin estar pendiente cada dos minutos.
Mientras tanto preparo el pan con leche, para que se empape bien y luego darle esponjosidad al relleno. Quítale la corteza, córtalo en cuadritos, la parte de la amiga y añade la leche, reserva.
El pollo lo sazono con sal, pimienta, ajo, orégano y un huevo en un bol.
Después añado el pan bien escurrido y perejil fresco.
Aquí no hay misterio: queremos una mezcla sabrosa y tierna.
El toque de sabor: cebolla y vino
Cuando la cebolla está blandita y dorada, le añado un buen chorreón de vino blanco o jerez.
Dejo reducir un par de minutos para quitar el alcohol y concentrar el sabor.
Esa cebolla va directa al relleno.
Aquí es cuando todo empieza a oler a plato grande.
La prueba antes de seguir (es importante)
Antes de montar nada, siempre hago la prueba.
Un poquito de masa a la sartén, se cocina y se prueba.
Si le falta sal, especias o alegría… se corrige ahora.
Este paso te evita disgustos después.
Relleno de jamón y queso
Extiendo la mezcla uniformemente sobre papel de horno formando un rectángulo uniforme.
Encima pongo jamón y después queso: gouda, mozzarella, emmental… el que más te guste.
Importante: dejar espacio en los bordes para que al enrollar no se salga nada.
Con el papel, enrollo como si fuera un rulo de sushi, cierro bien las puntas y listo.
Al horno y magia
Al horno precalentado, hasta que queda dorado por fuera y jugoso por dentro.
En cuanto empieza a cocinarse, se compacta solo y mantiene la forma perfecta.
Cuando sale… ya sabes: olor a fiesta en toda la casa.
Plato principal o fiambre frío
Recién hecho es un segundo plato espectacular.
Con una guarnición sencilla tienes comida completa para todos.
Pero frío… es otro nivel.
Cortado fino para tostadas, bocatas o picoteo, es un fiambre casero brutal.
De los que desaparecen sin darte cuenta.
¿Se puede preparar con antelación?
Sí, y es ideal para eso.
Lo haces un día antes, lo guardas en frío y al día siguiente solo calientas o cortas.
Perfecto para organizarte sin estrés.
Además admite muy bien la congelación durante varias semanas eso sí bien protegido.
También le puedes dar una vuelta y vuelta a la plancha antes de servirlo para darle un toque tostado que queda genial.

Consejos para que quede perfecto
– Cebolla bien pochada
– Pan bien escurrido
– Probar antes de hornear
– Enrollar apretado
– Dejar reposar antes de cortar
Con eso, aciertas seguro.
El momento peligroso
Lo cortas “para probar”…
y cuando te das cuenta falta medio pastel.
Jugoso, con el jamón fundido, el queso cremoso y todo el sabor del pollo.
Pruébalo encima de unas tostadas con un poco de alioli, ya verás que fiesta! 😃
Una receta para repetir.
Prepáralo y luego me cuentas 😉🔥















